"Mi primera prudencia humana es dejarme engañar para no tener que estar en guardia contra los engañadores". "La providencia que preside mi destino es no tomar precauciones" "y el que no desee morir de sed entre los hombres, debe saber beber en todos los vasos, y el que quiera permanecer puro entre los hombres debe aprender a lavarse con agua sucia".
Así hablaba Zaratustra.
Deambulando por lo que parece ser un universo dinámico, de paso por la vida, transformando el instante en eternidad y viceversa. Encontrandome y tal vez encontrandote en medio de una apacible calma que antecede algunas transformaciones como el amor o la muerte, creyendo en lo que es, lo que puede ser y lo que será.
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martes, 14 de septiembre de 2010
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